Clínica de medicina estética en Santander

Tratamientos para el surco nasogeniano: qué funciona de verdad

El surco nasogeniano es una de las señales de envejecimiento facial que más suele preocupar porque aparece en una zona muy visible: desde los laterales de la nariz hasta las comisuras de la boca. Cuando se marca, el rostro puede parecer más cansado, más triste o más envejecido, incluso aunque la persona se sienta bien. La buena noticia es que hoy existen tratamientos para el surco nasogeniano capaces de suavizarlo de forma natural, sin cirugía y con una recuperación rápida, siempre que se elija la técnica adecuada para cada caso.

En la Clínica del Dr. Javier Arnaiz, situada en pleno Paseo Pereda de Santander, el abordaje del surco nasogeniano parte de una idea fundamental: no todos los surcos se tratan igual. Puede haber pérdida de volumen, flacidez, descenso de los tejidos, pérdida de calidad cutánea o una combinación de varios factores. Por eso, antes de rellenar, tensar o estimular colágeno, es imprescindible valorar el rostro de forma global.

Qué es el surco nasogeniano

El surco nasogeniano es el pliegue que desciende desde las alas de la nariz hacia las comisuras de los labios. También se conoce como pliegue nasolabial o línea de la sonrisa, porque se acentúa especialmente al sonreír o gesticular.

Tener surco nasogeniano es completamente normal. Todas las personas lo presentan en mayor o menor medida. El problema aparece cuando ese pliegue se hace más profundo, permanece marcado incluso con el rostro en reposo y modifica la expresión facial.

En algunos pacientes se ve como una línea fina. En otros, como una sombra profunda que separa la mejilla del labio superior. Y en casos más avanzados, puede acompañarse de caída de las comisuras, líneas de marioneta, pérdida de definición mandibular o flacidez en el tercio medio del rostro.

Por eso, aunque muchas personas buscan directamente “rellenar el surco nasogeniano”, el tratamiento más adecuado no siempre consiste en poner producto dentro del pliegue. A veces hay que restaurar soporte en el pómulo. Otras veces conviene mejorar la firmeza de la piel. Y en algunos casos, sí, el ácido hialurónico directo en la zona es la opción más eficaz.

Por qué aparece el surco nasogeniano

El surco nasogeniano no aparece por una sola causa. Es el resultado de varios cambios que se producen en la piel, la grasa facial, los ligamentos, los músculos y la estructura ósea con el paso del tiempo.

Una de las causas principales es la pérdida de volumen en el tercio medio facial. Con los años, la grasa profunda de la mejilla se reduce o desciende, y la piel pierde parte del soporte que mantenía el rostro más firme. Cuando la zona del pómulo pierde estructura, el tejido cae ligeramente hacia abajo y el pliegue nasogeniano se marca más.

También influye la disminución natural de colágeno, elastina y ácido hialurónico. Estas sustancias ayudan a mantener la piel firme, hidratada y elástica. Cuando su producción baja, la piel se vuelve más fina, menos resistente y más propensa a formar arrugas y pliegues.

La genética tiene un papel importante. Hay personas jóvenes que ya presentan surcos nasogenianos marcados por la forma de su rostro, la proyección de sus pómulos o la estructura de su maxilar. En estos casos, el surco no siempre indica envejecimiento, sino una característica anatómica.

La gesticulación también contribuye. Sonreír, hablar, reír, mover la boca y contraer repetidamente la zona perioral hacen que ese pliegue se marque con más facilidad. Al principio solo aparece en movimiento, pero con el tiempo puede quedarse visible incluso en reposo.

A todo esto se suman factores externos como la exposición solar, el tabaco, el estrés, la falta de sueño, los cambios bruscos de peso y una rutina cosmética insuficiente. Ninguno de estos factores explica por sí solo el surco nasogeniano, pero todos pueden acelerar su aparición o hacer que se marque más.

Tratamientos para el surco nasogeniano

Por qué no todos los tratamientos sirven para todos los casos

Uno de los errores más habituales al hablar del surco nasogeniano es pensar que existe un único tratamiento válido para todo el mundo. No es así.

Hay pacientes cuyo problema principal es la pérdida de volumen localizada. En ellos, el ácido hialurónico suele funcionar muy bien porque repone soporte, rellena el pliegue y suaviza la transición entre mejilla y zona peribucal.

Otros pacientes, en cambio, no tienen tanto un problema de volumen como de flacidez. En estos casos, si se rellena directamente el surco sin valorar el resto del rostro, el resultado puede quedar pesado, poco natural o insuficiente. La piel seguirá descendida y el pliegue continuará marcándose porque la causa principal no se ha corregido.

También hay personas con una piel fina, apagada o con pérdida de firmeza general. En estos casos, los bioestimuladores de colágeno o tratamientos que mejoren la calidad cutánea pueden ser una mejor base antes de plantear un relleno localizado.

Por eso, en medicina estética facial, la pregunta importante no es solo “cómo eliminar el surco nasogeniano”, sino por qué está marcado en ese rostro concreto. Esa valoración es la que permite elegir entre ácido hialurónico, bioestimulación, hidroxiapatita cálcica, hilos tensores, HIFU, láser, vitaminas, peelings o tratamientos combinados.

En la Clínica del Dr. Javier Arnaiz en Santander, esta valoración personalizada es especialmente importante porque el objetivo no es cambiar la expresión del paciente, sino recuperar frescura, armonía y naturalidad.

Ácido hialurónico para el surco nasogeniano

El ácido hialurónico es el tratamiento más utilizado para corregir el surco nasogeniano. Se trata de una sustancia biocompatible y reabsorbible que permite hidratar, aportar volumen y suavizar pliegues faciales de forma precisa.

En el caso del surco nasogeniano, el ácido hialurónico puede utilizarse de dos maneras. La primera consiste en infiltrar directamente la zona del pliegue para suavizar la profundidad del surco. La segunda, cada vez más frecuente, consiste en trabajar zonas de soporte como el pómulo o el tercio medio facial para elevar ligeramente los tejidos y reducir la tensión sobre el surco.

La elección depende de la anatomía del paciente. Si el surco es leve o moderado y la estructura facial está bien conservada, puede bastar con una infiltración directa muy medida. Si existe pérdida de volumen en mejillas o pómulos, puede ser más natural restaurar primero esa zona y después valorar si el surco necesita un pequeño ajuste adicional.

El resultado del ácido hialurónico es visible desde el primer momento, aunque suele asentarse mejor durante los días posteriores. Puede aparecer una ligera inflamación o algún pequeño hematoma, pero lo habitual es que el paciente pueda retomar su rutina diaria casi inmediatamente.

La duración varía según el tipo de producto, la zona tratada, el metabolismo del paciente y sus hábitos de vida. De forma orientativa, los resultados suelen mantenerse varios meses y pueden prolongarse con sesiones de mantenimiento.

Una de sus grandes ventajas es que es reversible. Si fuera necesario corregir o disolver el producto, puede utilizarse hialuronidasa. Esta posibilidad aporta seguridad, especialmente cuando el tratamiento se realiza en una zona tan visible del rostro.

Cuándo funciona mejor el ácido hialurónico

El ácido hialurónico funciona especialmente bien cuando el surco nasogeniano se debe a una pérdida de volumen localizada o a una transición demasiado marcada entre mejilla y zona peribucal.

También es una buena opción cuando el paciente busca un resultado visible, pero natural, sin pasar por cirugía y sin un proceso de recuperación largo.

Es especialmente útil en surcos leves y moderados. En surcos muy profundos, puede mejorar mucho la zona, pero quizá no convenga intentar borrarlo por completo. El objetivo no debe ser eliminar cualquier línea del rostro, sino suavizar el pliegue para que la expresión parezca más descansada y armónica.

Cuando se sobrecorrige el surco nasogeniano, el resultado puede parecer artificial. La zona puede quedar abultada, rígida o demasiado lisa en comparación con el resto del rostro. Por eso, el criterio médico es tan importante como el producto utilizado.

En la Clínica del Dr. Javier Arnaiz, el ácido hialurónico se plantea siempre dentro de una visión global del rostro. No se trata de rellenar por rellenar, sino de entender qué cantidad necesita la zona, qué densidad de producto es la adecuada y cómo conseguir que el resultado se integre con los rasgos del paciente.

Bioestimulación de colágeno: cuando el problema es la calidad de la piel

No todos los surcos nasogenianos necesitan únicamente volumen. En muchos casos, el problema está en la pérdida progresiva de firmeza de la piel. La piel se vuelve más fina, menos elástica y con menor capacidad de sostén. Cuando esto ocurre, rellenar puede ayudar, pero no siempre es suficiente.

La bioestimulación de colágeno busca mejorar la calidad de la piel desde dentro. En lugar de aportar volumen directo como un relleno clásico, estimula la producción natural de colágeno para conseguir una piel más firme, densa y resistente.

Este enfoque puede ser interesante cuando el surco nasogeniano forma parte de un envejecimiento facial más global. Por ejemplo, cuando además del pliegue aparecen flacidez en mejillas, pérdida de definición del óvalo facial, piel apagada o sensación de rostro cansado.

Los resultados de la bioestimulación son progresivos. No se ven de forma inmediata como ocurre con el ácido hialurónico. La piel necesita tiempo para activar sus propios mecanismos de regeneración. Sin embargo, precisamente por eso el resultado suele ser muy natural.

En algunos pacientes, la bioestimulación puede utilizarse como tratamiento principal. En otros, funciona mejor como complemento de un relleno con ácido hialurónico. La combinación permite trabajar dos aspectos diferentes: por un lado, la estructura y el volumen; por otro, la firmeza y la calidad cutánea.

Hidroxiapatita cálcica y lifting sin cirugía

La hidroxiapatita cálcica es uno de los tratamientos utilizados en medicina estética para mejorar la firmeza y estimular la producción de colágeno. En la Clínica del Dr. Javier Arnaiz, el lifting sin cirugía se realiza mediante infiltraciones de hidroxiapatita cálcica, un material biocompatible que ayuda a tensar la piel y combatir la flacidez.

Este tratamiento puede ser especialmente interesante cuando el surco nasogeniano no aparece aislado, sino acompañado de caída del tejido facial. Es decir, cuando el problema no está solo en la línea que va desde la nariz a la boca, sino en el descenso general del tercio medio.

En estos casos, tratar únicamente el surco puede quedarse corto. La hidroxiapatita cálcica ayuda a mejorar el soporte de la piel, aporta un efecto tensor y estimula colágeno, por lo que puede contribuir a una mejora más global del rostro.

No debe entenderse como un sustituto directo del ácido hialurónico, sino como una herramienta diferente. El ácido hialurónico repone volumen de forma más inmediata. La hidroxiapatita cálcica trabaja más sobre la firmeza y el sostén. En algunos pacientes puede ser una alternativa; en otros, una técnica complementaria.

Hilos tensores para surco nasogeniano

Los hilos tensores pueden ser una opción cuando existe flacidez moderada y descenso de los tejidos. Su función no es rellenar el surco, sino reposicionar la piel y estimular colágeno alrededor de la zona tratada.

En pacientes adecuados, pueden ayudar a mejorar la caída del tercio medio facial y suavizar indirectamente el surco nasogeniano. Sin embargo, no son la solución ideal para todos los casos.

Si el surco se debe principalmente a falta de volumen, el ácido hialurónico puede ser más preciso. Si la flacidez es muy marcada, los hilos quizá no sean suficientes. Y si el surco es leve, puede ser un tratamiento excesivo.

Por eso, los hilos tensores deben plantearse siempre después de una valoración médica cuidadosa. Bien indicados, pueden mejorar la arquitectura facial. Mal indicados, pueden generar expectativas poco realistas.

HIFU, radiofrecuencia y tecnologías para tensar la piel

Las tecnologías de energía, como el HIFU o la radiofrecuencia, trabajan estimulando el colágeno mediante calor controlado en distintas capas de la piel. No rellenan el surco nasogeniano directamente, pero pueden mejorar la firmeza general del rostro.

En la Clínica del Dr. Javier Arnaiz se cuenta con Ultraformer MPT, una tecnología de ultrasonidos de alta intensidad indicada para estimular colágeno y tensar la piel sin cirugía. Este tipo de tratamiento puede ser útil cuando el paciente empieza a notar flacidez, pérdida de definición o descenso incipiente de los tejidos.

El resultado suele ser progresivo y más sutil que el de un relleno. No es la opción más directa si el surco ya está muy marcado por pérdida de volumen, pero puede ser muy interesante como tratamiento preventivo, de mantenimiento o combinado con otras técnicas.

La radiofrecuencia y los ultrasonidos no sustituyen a los inyectables cuando hace falta volumen, pero sí pueden mejorar el contexto general de la piel. En medicina estética, muchas veces el mejor resultado no viene de una única técnica, sino de una estrategia bien diseñada.

Láser, peeling y tratamientos de calidad de piel

El láser, los peelings médicos y los tratamientos revitalizantes no suelen ser la primera opción para corregir un surco nasogeniano profundo. Sin embargo, pueden ayudar a mejorar la textura, la luminosidad, la calidad de la piel y las líneas finas alrededor de la zona.

Cuando la piel está apagada, engrosada por daño solar o con signos de envejecimiento superficial, trabajar la calidad cutánea puede hacer que el resultado de otros tratamientos sea más bonito y duradero.

Los peelings médicos pueden renovar la superficie de la piel. Los tratamientos con vitaminas pueden hidratar y revitalizar. El láser puede mejorar manchas, textura y signos de fotoenvejecimiento. Todos estos recursos no eliminan por sí solos el surco, pero pueden formar parte de un plan facial completo.

En un rostro envejecido, no todo se resuelve rellenando. A veces hay que hidratar, estimular, renovar y tensar. Esa combinación es la que marca la diferencia entre un resultado simplemente correcto y un resultado realmente elegante.

¿Se puede eliminar completamente el surco nasogeniano?

Esta es una de las preguntas más frecuentes. La respuesta honesta es que no siempre conviene eliminarlo por completo.

El surco nasogeniano forma parte de la anatomía natural del rostro. Si se borra de manera excesiva, el resultado puede parecer extraño. Un rostro completamente liso, sin transiciones y sin pliegues naturales, no suele verse más joven, sino menos auténtico.

El objetivo de un buen tratamiento no es borrar la expresión, sino suavizar el surco para que el rostro se vea más descansado, armónico y rejuvenecido. La diferencia puede ser muy visible, pero debe integrarse con el resto de la cara.

En medicina estética actual, el mejor resultado es el que mejora sin delatarse. Que el paciente se vea mejor, pero no “retocado”. Que los demás perciban buena cara, no un cambio artificial.

Tratamientos combinados: la opción más completa en muchos casos

El envejecimiento facial rara vez tiene una sola causa. Por eso, en muchos pacientes el tratamiento más eficaz para el surco nasogeniano no es una técnica aislada, sino una combinación personalizada.

Puede combinarse ácido hialurónico en pómulos y surco para recuperar soporte y suavizar el pliegue. Puede añadirse bioestimulación si la piel ha perdido firmeza. Puede plantearse hidroxiapatita cálcica si existe flacidez. O puede utilizarse HIFU como apoyo para mejorar la tensión general de la piel.

La clave está en ordenar bien los pasos. No siempre hay que hacerlo todo. Y desde luego no hay que hacerlo todo el mismo día. A veces una sola sesión de ácido hialurónico es suficiente. Otras veces conviene planificar un tratamiento en varias fases para conseguir un resultado más natural.

En la Clínica del Dr. Javier Arnaiz en Santander, este enfoque personalizado permite adaptar el tratamiento a la edad, anatomía, calidad de piel, grado de surco y expectativas de cada paciente.

Qué esperar antes del tratamiento

Antes de tratar el surco nasogeniano, es necesario realizar una valoración facial. En esa consulta se analiza la profundidad del surco, la calidad de la piel, el volumen de los pómulos, la presencia de flacidez y la expresión natural del paciente.

También se valoran antecedentes médicos, tratamientos previos, posibles contraindicaciones y expectativas. Esta parte es fundamental porque muchas veces el paciente llega pensando que necesita una técnica concreta, pero en consulta se descubre que otra opción sería más adecuada.

Por ejemplo, una persona puede pedir relleno directo del surco, pero presentar una pérdida importante de soporte en pómulo. En ese caso, tratar el pómulo puede ofrecer un resultado más natural que rellenar únicamente la línea.

La consulta también sirve para explicar qué puede conseguirse de forma realista. Un tratamiento bien indicado puede mejorar mucho el surco nasogeniano, pero no detiene el envejecimiento ni transforma por completo la anatomía facial.

Cómo es la sesión de ácido hialurónico para el surco nasogeniano

La sesión suele ser rápida y se realiza en consulta. Según el caso, puede aplicarse anestesia tópica para mejorar el confort. El médico infiltra el ácido hialurónico en puntos estratégicos, utilizando aguja fina o cánula según la zona, el producto y la técnica elegida.

Durante el procedimiento se busca corregir de forma progresiva. Es preferible quedarse ligeramente corto y valorar la integración del producto que sobrecorregir desde el primer momento.

Tras la infiltración puede haber una pequeña inflamación, enrojecimiento o sensibilidad en la zona. En algunos casos aparece un hematoma puntual. Lo habitual es que estas molestias sean leves y desaparezcan en pocos días.

El paciente puede hacer vida normal, aunque se suelen recomendar algunos cuidados básicos durante las primeras horas: evitar ejercicio intenso, no masajear la zona salvo indicación médica, no exponerse a calor intenso y evitar tratamientos faciales agresivos inmediatamente después.

Cuándo se ven los resultados

Con ácido hialurónico, el cambio se aprecia desde el primer momento. No obstante, el resultado definitivo se valora mejor cuando baja la inflamación inicial y el producto se integra en el tejido.

En bioestimulación, hidroxiapatita cálcica o tecnologías como HIFU, el proceso es más progresivo. El cuerpo necesita tiempo para generar colágeno y mejorar la firmeza de la piel. En estos casos, los cambios pueden empezar a notarse en semanas y continuar mejorando durante meses.

Esto no significa que una opción sea mejor que otra. Simplemente tienen ritmos diferentes. El ácido hialurónico es ideal cuando se busca corrección inmediata de volumen o pliegue. Los tratamientos estimuladores son más adecuados cuando se quiere mejorar la estructura y la calidad de la piel a medio plazo.

Cuánto duran los resultados

La duración depende del tratamiento utilizado, la zona tratada, el metabolismo del paciente, sus hábitos de vida y el grado de envejecimiento facial.

El ácido hialurónico es reabsorbible, por lo que sus efectos no son permanentes. Esto permite adaptar el tratamiento con el paso del tiempo, algo muy importante porque el rostro cambia. Lo que una persona necesita a los 35 años no siempre es lo mismo que necesitará a los 50.

Los bioestimuladores y tratamientos de colágeno pueden tener una duración más prolongada, aunque también requieren mantenimiento. Las tecnologías de energía, como HIFU, pueden repetirse según la evolución de la piel y la indicación médica.

En todos los casos, el mantenimiento es clave. La medicina estética bien planteada no consiste en hacer grandes cambios de golpe, sino en acompañar el envejecimiento de forma gradual y natural.

Tratamientos para el surco nasogeniano

¿Duele el tratamiento del surco nasogeniano?

La mayoría de los pacientes tolera bien el tratamiento. En las infiltraciones se utilizan agujas finas o cánulas y, cuando es necesario, anestesia tópica para reducir la molestia.

El surco nasogeniano es una zona sensible, pero el procedimiento suele ser rápido. Más que dolor, muchos pacientes describen una sensación de presión o molestia puntual.

Después puede quedar sensibilidad durante unos días, especialmente si se ha trabajado con cánula o si aparece algún pequeño hematoma. En general, no suele requerir baja ni alterar la rutina diaria.

Riesgos y seguridad

Aunque se trata de procedimientos mínimamente invasivos, no deben banalizarse. El rostro tiene estructuras vasculares importantes y el surco nasogeniano es una zona que requiere conocimiento anatómico preciso.

Por eso es fundamental acudir a una clínica médica, con profesionales cualificados y experiencia en infiltraciones faciales. El producto importa, pero la técnica y el criterio del médico importan todavía más.

Un tratamiento seguro empieza por una buena indicación. No todos los pacientes necesitan lo mismo, no todos los productos sirven para todas las zonas y no todas las profundidades de infiltración son adecuadas.

En la Clínica del Dr. Javier Arnaiz, ubicada en Paseo Pereda, 31, en Santander, el enfoque médico y personalizado es esencial para conseguir resultados naturales, proporcionados y seguros.

Qué cuidados ayudan a mantener el resultado

Después de tratar el surco nasogeniano, es importante cuidar la piel para prolongar los resultados. La medicina estética puede mejorar mucho la zona, pero los hábitos diarios también influyen.

La protección solar es fundamental. La radiación ultravioleta acelera la pérdida de colágeno y elastina, empeora la calidad de la piel y favorece la aparición de arrugas. Usar fotoprotector a diario es una de las medidas más eficaces para prevenir el envejecimiento prematuro.

También conviene mantener una buena hidratación, utilizar cosmética médica adecuada, evitar el tabaco, dormir bien y cuidar los cambios bruscos de peso. Ninguna crema va a eliminar un surco profundo, pero una buena rutina puede ayudar a mantener la piel en mejores condiciones y complementar los tratamientos médicos.

En algunos pacientes, puede ser recomendable combinar el tratamiento del surco con mesoterapia, vitaminas, peelings o láser para mejorar luminosidad, textura e hidratación.

Tratamiento del surco nasogeniano en Santander

Si buscas un tratamiento para el surco nasogeniano en Santander, la Clínica del Dr. Javier Arnaiz ofrece un abordaje médico personalizado en pleno Paseo Pereda. La ubicación, en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad, permite acceder a una clínica especializada en medicina estética facial con un enfoque centrado en la naturalidad.

El objetivo no es cambiar el rostro del paciente ni borrar por completo sus gestos. El objetivo es suavizar el surco, mejorar la armonía facial y conseguir un aspecto más descansado sin perder identidad.

Cada paciente necesita una estrategia diferente. En algunos casos bastará con ácido hialurónico. En otros, será mejor combinarlo con un tratamiento de soporte, bioestimulación o tecnología para tensar la piel. Y en otros, puede que el surco no sea el problema principal, sino una consecuencia de la pérdida de volumen en otra zona.

Por eso, la consulta inicial es tan importante. Permite decidir con criterio qué técnica utilizar, cuánto producto aplicar, en qué plano trabajar y qué resultado se puede esperar.

Preguntas frecuentes sobre el surco nasogeniano

¿Cuál es el mejor tratamiento para el surco nasogeniano?

El mejor tratamiento depende de la causa. Si hay pérdida de volumen localizada, el ácido hialurónico suele ser la opción más directa. Si predomina la flacidez, pueden ser más adecuados los tratamientos estimuladores de colágeno, hidroxiapatita cálcica, HIFU o protocolos combinados.

¿El ácido hialurónico elimina el surco nasogeniano?

Puede suavizarlo de forma muy significativa, pero no siempre conviene eliminarlo por completo. El objetivo debe ser conseguir un resultado natural y armónico, no borrar todos los pliegues del rostro.

¿Cuándo se nota el resultado?

Con ácido hialurónico, el resultado se ve desde el primer momento, aunque mejora cuando baja la inflamación inicial. Con bioestimulación o tratamientos de colágeno, el cambio es progresivo y puede apreciarse durante las semanas o meses posteriores.

¿Cuánto dura el tratamiento?

Depende de la técnica utilizada, el producto, la zona, el metabolismo del paciente y sus hábitos. Los rellenos con ácido hialurónico son reabsorbibles y requieren mantenimiento periódico. Los tratamientos bioestimuladores pueden tener una duración más prolongada, pero también necesitan seguimiento.

¿Puedo hacer vida normal después?

En la mayoría de los casos, sí. Puede haber algo de inflamación, enrojecimiento o algún pequeño hematoma, pero lo habitual es retomar la actividad diaria con normalidad siguiendo las indicaciones médicas.

¿Es mejor rellenar el surco o tratar el pómulo?

Depende del caso. Si el surco aparece por pérdida de soporte en el tercio medio, puede ser más natural trabajar primero el pómulo o la mejilla. Si el problema es localizado, puede tratarse directamente el surco. La valoración médica es la que determina la estrategia correcta.

¿Sirven las cremas para eliminar el surco nasogeniano?

Las cremas pueden mejorar hidratación, textura y calidad superficial de la piel, pero no eliminan un surco profundo. Son útiles como apoyo y prevención, pero cuando el pliegue ya está marcado suele ser necesario recurrir a medicina estética.

En la Clínica del Dr. Javier Arnaiz, en Paseo Pereda, Santander, el tratamiento del surco nasogeniano se plantea desde una visión médica, personalizada y natural. Porque el objetivo no es que parezca que te has hecho algo. El objetivo es que tu rostro se vea más fresco, más descansado y más armónico, manteniendo tu expresión.

Si notas que el surco nasogeniano se ha marcado y quieres saber qué tratamiento encaja mejor contigo, reserva una valoración personalizada en la Clínica del Dr. Javier Arnaiz y descubre qué puede hacerse en tu caso.

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